El 10 de agosto de 2026, a las 7:34 a. m., Colombia fue sacudida por un terremoto de magnitud 7,4, cuyo epicentro se localizó en el municipio de San José del Palmar, Chocó. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el evento ocurrió a una profundidad cercana a los 100 kilómetros; el comunicado inicial del SGC reportó 103 km, mientras que la ficha actualizada del evento muestra 96 km. El terremoto fue percibido ampliamente en Colombia y también en zonas de Panamá y Venezuela. El SGC lo calificó como el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI

El impacto humano y material ha sido considerable. Según el balance divulgado el 12 de agosto, la emergencia dejaba preliminarmente 239 personas fallecidas, 3.755 heridas y 287 desaparecidas, aunque estas cifras pueden cambiar mientras continúan las labores de búsqueda y rescate. Las afectaciones se concentraron especialmente en sectores de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, aunque el movimiento fue sentido en una amplia parte del territorio nacional.

¿Por qué tiembla tanto en Colombia?

La explicación está en la tectónica de placas. Colombia se encuentra en una región donde interactúan principalmente las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe. En el occidente del país, frente a la costa del Pacífico, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana, un proceso conocido como subducción. Este movimiento no ocurre de manera completamente suave: las superficies rocosas pueden quedar temporalmente bloqueadas por la fricción mientras las placas continúan intentando desplazarse. Como consecuencia, se acumula energía y esfuerzo en las rocas hasta que estas se rompen o se deslizan repentinamente a lo largo de una falla. Esa liberación súbita de energía produce las ondas sísmicas que sentimos como un terremoto.

En términos físicos, un terremoto puede entenderse como una liberación rápida de energía elástica acumulada en la corteza terrestre. Las rocas se deforman lentamente debido al movimiento de las placas, pero cuando el esfuerzo supera la resistencia de las rocas, se produce una ruptura y un desplazamiento. El punto dentro de la Tierra donde comienza la ruptura se denomina hipocentro o foco, mientras que el punto situado directamente sobre él en la superficie se denomina epicentro. Desde el hipocentro se propagan ondas sísmicas en diferentes direcciones.

¿Por qué un terremoto tan profundo pudo sentirse con tanta fuerza?

Una de las características más interesantes del terremoto del 10 de agosto es precisamente su profundidad. No fue un sismo superficial: ocurrió aproximadamente a 100 kilómetros bajo la superficie. Sin embargo, su gran magnitud permitió que las ondas sísmicas transportaran suficiente energía para ser percibidas a grandes distancias. El propio Servicio Geológico Colombiano explicó que, aunque la profundidad reduce parte de los efectos superficiales, una magnitud tan elevada significa que se libera una enorme cantidad de energía.

La magnitud 7,4 tampoco significa simplemente que el terremoto haya sido "7,4 veces más fuerte" que uno de magnitud 6,4. La magnitud sísmica utiliza una escala logarítmica. Por cada incremento de una unidad de magnitud, la amplitud de las ondas registradas aumenta aproximadamente 10 veces, mientras que la energía liberada aumenta aproximadamente 32 veces. Por eso, un terremoto de magnitud 7,4 representa una liberación de energía extraordinariamente mayor que la de uno de magnitud 6,4.

¿Qué ondas produjeron el movimiento?

Durante un terremoto se generan diferentes tipos de ondas sísmicas. Las primeras en llegar son las ondas P, que comprimen y expanden el material por el que viajan, de manera parecida a como se comprime un resorte. Después llegan las ondas S, que producen movimientos transversales y solo pueden propagarse a través de materiales sólidos. Finalmente aparecen las ondas superficiales, que se desplazan cerca de la superficie terrestre y suelen ser responsables de una parte importante de los movimientos que producen daños en construcciones.

La diferencia en la velocidad de estas ondas también permite a los científicos localizar los terremotos. Las estaciones sismológicas registran el momento exacto en que llegan las diferentes ondas y, comparando esos tiempos en varias estaciones, es posible calcular la ubicación del epicentro, la profundidad y otros parámetros del terremoto. El SGC realiza este seguimiento mediante la Red Sismológica Nacional, que cuenta con más de 200 estaciones distribuidas por el territorio colombiano.

¿Qué son las réplicas?

Después de un terremoto de gran magnitud, la corteza terrestre no queda inmediatamente en equilibrio. El desplazamiento producido por el terremoto modifica las tensiones presentes en las rocas alrededor de la zona de ruptura. Por esta razón pueden producirse réplicas, que son terremotos posteriores, generalmente de menor magnitud, relacionados con el reajuste de la zona afectada. El SGC informó que después del terremoto comenzaron a registrarse réplicas en sectores de San José del Palmar y Sipí, Chocó.

Las réplicas pueden continuar durante días, semanas o incluso meses, aunque su frecuencia normalmente disminuye con el tiempo. Es importante aclarar que la aparición de réplicas no permite predecir exactamente cuándo ocurrirá otro terremoto ni qué magnitud tendrá. Actualmente la ciencia no dispone de un método comprobado que permita predecir con precisión la fecha, ubicación y magnitud de un terremoto.

Colombia: un laboratorio natural para estudiar terremotos

El terremoto del 10 de agosto demuestra por qué Colombia es un territorio de gran importancia para la sismología y las ciencias de la Tierra. El país recibe miles de pequeños movimientos sísmicos cada año; la mayoría son demasiado débiles para ser percibidos por las personas, pero pueden ser detectados por instrumentos especializados. El SGC señala que en Colombia se producen aproximadamente 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría no son sentidos por la población.

Desde el punto de vista científico, cada terremoto proporciona información sobre el interior de nuestro planeta. Las ondas sísmicas funcionan como una especie de "tomografía natural": al estudiar cómo se propagan, cambian de velocidad y se reflejan o refractan al atravesar diferentes materiales, los investigadores pueden conocer mejor la estructura interna de la Tierra y las características de las zonas de falla y subducción.

Un fenómeno natural que no podemos detener, pero sí estudiar

Los terremotos son procesos naturales asociados a la dinámica interna de nuestro planeta. No es posible impedir que ocurran ni predecirlos actualmente con exactitud, pero sí podemos reducir sus consecuencias mediante investigación científica, construcción sismorresistente, sistemas de monitoreo, educación y preparación para emergencias. El terremoto del 10 de agosto de 2026 recuerda que comprender la geología y la física de la Tierra no es solamente una cuestión académica: también es fundamental para proteger vidas.

Fuentes principales: Servicio Geológico Colombiano, que registró el evento como magnitud 7,4 y estableció su epicentro en San José del Palmar, Chocó; y reportes de emergencia actualizados al 12 de agosto de 2026.