El virus del Ébola vuelve a ocupar titulares internacionales en 2026 tras un nuevo brote que se expande por regiones de África Central. Aunque muchas personas lo recuerdan por la devastadora epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016, el virus nunca desapareció realmente. Permaneció circulando en reservorios animales y reapareciendo en brotes localizados. Ahora, una nueva variante está generando preocupación global debido a su rápida propagación, la dificultad para contenerla y la ausencia de vacunas específicas.
El Ébola pertenece a la familia Filoviridae y causa una enfermedad hemorrágica viral extremadamente agresiva. Su nombre proviene del río Ébola, en la actual República Democrática del Congo, donde se identificó por primera vez en 1976. Desde entonces, múltiples brotes han surgido en distintas regiones africanas, especialmente en zonas con sistemas sanitarios frágiles.
¿Qué es exactamente el Ébola?
El Ébola es un virus de ARN que invade múltiples órganos y tejidos humanos. Su capacidad destructiva se debe a que ataca células del sistema inmunitario y altera gravemente la coagulación sanguínea y la respuesta inflamatoria del cuerpo.
Existen varias especies del virus:
- Zaire ebolavirus
- Sudan ebolavirus
- Bundibugyo ebolavirus
- Taï Forest ebolavirus
- Reston ebolavirus
El brote actual está relacionado con la cepa Bundibugyo, una variante menos conocida que la cepa Zaire, pero igualmente peligrosa. Lo más preocupante es que actualmente no existe una vacuna ampliamente aprobada ni tratamientos específicos totalmente eficaces para esta variante.
¿Cómo se transmite?
El Ébola no se transmite por el aire como la gripe o el COVID-19. El contagio ocurre principalmente mediante contacto directo con:
- Sangre
- Vómito
- Sudor
- Saliva
- Orina
- Semen
- Superficies contaminadas
- Cadáveres infectados
Los murciélagos frugívoros son considerados el principal reservorio natural del virus. Se cree que algunos brotes comienzan cuando humanos entran en contacto con animales infectados durante la caza o manipulación de carne silvestre.
Una vez que el virus entra en comunidades humanas, puede expandirse rápidamente en hospitales, funerales y hogares con malas condiciones sanitarias.
Síntomas: del cansancio a las hemorragias internas
El período de incubación puede durar entre 2 y 21 días. Los síntomas iniciales suelen confundirse con malaria, dengue o gripe:
- Fiebre alta
- Dolores musculares
- Fatiga extrema
- Dolor de cabeza
- Dolor de garganta
Posteriormente aparecen síntomas mucho más severos:
- Vómitos
- Diarrea intensa
- Daño hepático y renal
- Hemorragias internas y externas
- Shock séptico
La mortalidad depende de la cepa y de la rapidez del tratamiento. Algunos brotes históricos han superado tasas de mortalidad del 70 %.