Linus Carl Pauling nació el 28 de febrero de 1901 en Portland, Oregón, Estados Unidos. Considerado uno de los científicos más influyentes del siglo XX, Pauling fue una figura excepcional por la amplitud de su impacto intelectual: realizó contribuciones decisivas en química cuántica, estructura molecular, biología molecular, inmunología y activismo político por la paz. Es, además, una de las poquísimas personas en la historia en haber recibido dos Premios Nobel no compartidos, un logro que refleja tanto su genio científico como su compromiso ético.
Desde joven, Pauling mostró una extraordinaria inclinación por la ciencia. Estudió ingeniería química en el Oregon Agricultural College y posteriormente obtuvo su doctorado en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), institución con la que estaría vinculado durante gran parte de su carrera. Muy pronto destacó por su capacidad para aplicar los principios de la mecánica cuántica —entonces una teoría emergente— a problemas fundamentales de la química.
El enlace químico y la arquitectura de la materia
La contribución científica más influyente de Pauling fue su explicación moderna del enlace químico. En una época en la que la estructura de las moléculas era aún un misterio, Pauling integró la mecánica cuántica con datos experimentales para explicar cómo los átomos se unen entre sí. Introdujo conceptos clave como la hibridación de orbitales, la resonancia y la electronegatividad, este último aún ampliamente utilizado y conocido como la escala de electronegatividad de Pauling.
Su obra The Nature of the Chemical Bond, publicada en 1939, se convirtió en uno de los libros científicos más influyentes de todos los tiempos. Este texto no solo sistematizó el conocimiento químico existente, sino que proporcionó un marco teórico que permitió predecir propiedades moleculares y comprender la reactividad química con una profundidad sin precedentes. Gracias a Pauling, la química adquirió una base conceptual sólida que la conectó de manera directa con la física.
Pauling y el nacimiento de la biología molecular
La influencia de Linus Pauling se extendió más allá de la química. Fue uno de los primeros científicos en comprender que los principios estructurales que rigen las moléculas pequeñas también se aplican a las macromoléculas biológicas. En la década de 1950, Pauling propuso correctamente las estructuras secundarias fundamentales de las proteínas: la hélice alfa y la lámina beta, basándose en consideraciones geométricas y de enlace químico.
Este avance sentó las bases de la biología estructural y de la biología molecular moderna. Irónicamente, Pauling estuvo muy cerca de descubrir la estructura del ADN, pero un error en la interpretación de datos experimentales y la falta de acceso a información clave le impidieron llegar a la famosa doble hélice. Aun así, su enfoque estructural influyó directamente en científicos como Watson, Crick y Franklin.
Ciencia, política y el Nobel de la Paz
A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Pauling consideraba que el científico tenía una responsabilidad moral frente a la sociedad. Profundamente preocupado por los efectos de las armas nucleares, se convirtió en uno de los principales críticos de las pruebas nucleares atmosféricas durante la Guerra Fría. Sus investigaciones demostraron que la radiación liberada por estas pruebas aumentaba el riesgo de mutaciones genéticas y enfermedades a largo plazo.
En 1962 recibió el Premio Nobel de la Paz por su activismo contra la proliferación nuclear, tras haber reunido miles de firmas de científicos de todo el mundo en una petición presentada a las Naciones Unidas. Este reconocimiento lo convirtió en una figura polémica en Estados Unidos, enfrentándose a persecuciones políticas y pérdida de financiamiento, pero nunca abandonó su postura.
Controversias y la vitamina C
En sus últimos años, Pauling promovió con gran entusiasmo la medicina ortomolecular, defendiendo el consumo de altas dosis de vitamina C para prevenir resfriados y tratar enfermedades graves como el cáncer. Estas ideas, aunque populares entre el público general, no han sido respaldadas de manera concluyente por la evidencia científica y siguen siendo objeto de debate. Este episodio muestra una faceta compleja de Pauling: un genio capaz de revolucionar disciplinas enteras, pero también vulnerable a extrapolar en exceso sus propias intuiciones.
Un legado irrepetible
Linus Pauling falleció el 19 de agosto de 1994 a los 93 años. Su legado es extraordinario: contribuyó de forma decisiva a la comprensión de la estructura de la materia, impulsó el surgimiento de la biología molecular y defendió el uso ético del conocimiento científico. Pocas figuras encarnan con tanta claridad la idea del científico como constructor de conocimiento y conciencia social.
Hoy, el nombre de Pauling sigue presente en aulas, laboratorios y libros de texto en todo el mundo. Su vida demuestra que la ciencia no es solo una acumulación de datos, sino una empresa profundamente humana, guiada tanto por la curiosidad intelectual como por la responsabilidad moral.


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